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Invertir

¿Invertir o Ahorrar?

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En el mundo empresarial, este tema no expone dudas. La única respuesta es inversión y ahorro. Si tu respuesta es duplicar el dinero que has decidido invertir, es más precisa, porque el trader nunca va a hacer inactivo sus fondos, y el uso de la tecnología de apalancamiento, sus tendencias siempre superan su capacidad.

¿Invertir para ahorrar? o ahorrar para invertir

Si cree que los huevos son un buen producto, entonces la gallina será tu primera compra arriesgada. Puede coger una enfermedad, morir o convertirse en alimento de plagas, pero si no hay gallina, no habrá huevos. Un granjero que comienza de cero no dudaría en pedir dinero prestado para comprar unos pollos. Él los cuidará y se asegurará de que sean lo más rentables posible. En un período de tiempo muy corto, pagará el préstamo y, durante ese tiempo, su negocio aumentará muchas veces.

Con una plataforma de negociación apalancada y según los tipos de inversión, puedes hacer que miles de euros parezcan decenas de miles de euros en circulación.

De hecho, si tienes una mentalidad de inversión, entonces el concepto de «ahorro de inversión» no existe. Los inversores no ahorran. Diversifica las inversiones para reducir riesgos, porque los inversores que lo tienen claro nunca dejan dinero en sus cuentas de ahorro porque saben que cualquier inversión, por mal diseñada que pueda estar, proporciona mayores retornos en el medio y largo plazo.

Cómo ahorrar para invertir

La verdad es que esto no es fácil para todos. Algunas personas tienen dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. A estas personas les resulta más difícil ahorrar parte de sus ingresos, lo cual es lógico. Sin embargo, en general, personas con trabajo estable, parejas que ganan dos salarios en casa, etc… Pueden ahorrar algo de dinero todos los meses. La clave es actuar y hacer los sacrificios necesarios para ahorrar.

Controla tus ingresos y gastos.

¿Cuál es tu salario? Digamos 1500 euros.

Lo primero que debes hacer es calcular los gastos fijos mensuales. Debes aprender a reconocer tus gastos más necesarios, otros pequeños menos relevantes y otros que surgen de forma puntual.

Una excelente manera de realizar un seguimiento de los ingresos y los gastos es utilizar una aplicación de ahorro para administrarlos desde su teléfono. Algunos bancos han proporcionan un desglose de las tarifas mensuales de cada transacción con tarjeta. También se puede utilizar una hoja de cálculo de Excel o un simple lápiz y papel. Lo más importante es saber cuánto dinero entra y sale, y hacia dónde va. Categoriza los gastos para una gestión más sencilla.

Puedes crear y categorizar hojas de cálculo, y cuanto más detallada sea la hoja de cálculo, mejor podrás controlar los costos.

Ahorrar es tan importante como ir al gimnasio o comer sano

¿Qué puedes hacer para mantenerte en forma? Sudas y sufres dolores musculares, ¿qué has eliminado de tu dieta para mantenerte en forma? Dulces, frituras y hasta pasta…

¡Así es!

No puedes ahorrar dinero gastando todos sus ingresos, especialmente en cosas que no necesitas. ¿Puedes comer una vez al mes para ahorrar dinero? ¿Puedes salir a comer todos los fines de semana y ahorrar dinero? No! Gastas tus ingresos en cosas que no necesitas. ¿Realmente las necesitas?

No estamos diciendo que no puedas pagarlo, tienes que vivir y disfrutar lo que te gusta, pero recuerda: ahorrar dinero hoy es una herramienta para la libertad financiera mañana.

Por supuesto, cuando todo esté claro, lo primero que hay que hacer es pagar las necesidades (luz, agua, comida, teléfono…) Mantén siempre un cierto porcentaje de salario para ahorrar. Ahorra al menos un 10%. Y usa el dinero restante para pagar la segunda tarifa.

Reduce los costes innecesarios

La clave es reducir los costes secundarios, especialmente los que no necesitas: ¿Te has apuntado al gym pero encuentras el momento de asistir? ¡Date de baja! ¿Tienes un servicio de streaming de vídeo que no utilizas? ¿Sales de casa y desayunas fuera todos los días del mes? ¡Despierta media hora antes y prepara unas tostadas! Coge la bicicleta o el transporte público para ir a trabajar y deja el coche si es posible.

Hay miles de cosas que puedes hacer. Con pequeñas acciones puedes ahorrar mucho dinero. Haz lo que puedas, pero sobre todo no muevas lo que has ahorrado. De momento, puedes guardarlo todo en una cuenta aparte y olvidarte de ese dinero.

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Elabora un presupuesto doméstico

Esto no significa que debas poner tu vida patas arriba y dejar de pagar por cosas que deberían ser pagadas. Analiza lo que necesitas y lo que no. También puedes considerar un presupuesto máximo para los gastos generales y trata que sea real.

Coge el hábito de ahorrar. Cuando lleves un tiempo haciendo esto, podrás establecer un presupuesto de forma sencilla.

Establece un punto de referencia anual y divídelo en meses para saber aproximadamente cuánto son tus gastos grandes y pequeños de forma aproximada. Tienes que establecer un punto de referencia mensual (por eso debes hacer un presupuesto cuando controles tus gastos).

Añade a esta escala los gastos específicos que tienes previstos para cada mes (navidad, vacaciones, semana santa, inicio de la escuela, etc.) Un presupuesto como éste te dará una idea global de cómo crecerán tus ahorros a lo largo del año y de lo que puedes recortar.

Al final del año, habrás ahorrado suficiente dinero para empezar un curso de inversión, por ejemplo, en el que aprenderás un nuevo método para que el dinero que has ahorrado comience a darte frutos.

Invertir en formación financiera

Te interesa conocer que son los ingresos pasivos, el apalancamiento, los tipos de interés… Busca siempre la manera de que el dinero trabaje para ti, y no al contrario.

No nos engañemos. Ahorrar para conseguir la libertad financiera requiere un compromiso poner foco y objetivos muy claros. Probablemente tendrás que desplazar parte de tu presupuesto de gastos y fiestas para invertir en libros, cursos, mentorías, pero te aseguro que si consigues sacar el máximo partido a tu educación a largo plazo, estarás muy contento con tu decisión.

Invertir ahora es la clave

Seguramente lo más importante sea preguntarse cuánto crees que necesitas para empezar a invertir. Si crees que necesitas 9.000 euros y actualmente sólo ganas 1.300 euros en tu trabajo, imagina ahorrar 200 euros al mes sin sacrificar las cosas que son importantes para ti. Con esta visión, en unos cuatro años puedes empezar a invertir.

Doscientos euros invertidos hoy, pueden muy bien convertirse en 280 euros mañana, que pueden convertirse en 350 euros reinvertidos y 600 euros un día después. No es preciso que calcules cuánto tardarás en ganar 9.000 euros, ¿verdad?

Incluso si los números no coinciden con los números ganadores y son más bajos al principio, seguirás obteniendo un beneficio que no habrías obtenido de otra manera.

Quizás te hagas la pregunta de lo que ocurriría si pierdes esos 200€ a la primera de cambio. Por supuesto, existe esa posibilidad. La ciencia no es perfecta. Pero al mes siguiente, tendrás 200 euros más y una serie de errores que habrás tachado de tu lista, sustituidos por aciertos mes tras mes. El aprendizaje debes considerarlo como parte de esa inversión.

  • Ganarás conocimientos y experiencia en pocos meses. Su rentabilidad aumentará y su riesgo disminuirá. Tu negocio será más eficiente y tu dinero se multiplicará.
  • Con el ahorro, tu dinero crece en pequeñas cantidades mes a mes, mientras que con la inversión, crece de forma acumulativa cada vez.

La inversión te permite colocar una parte de sus ingresos en valores cada vez más seguros a largo plazo, que ofrecen una rentabilidad menor que la inversión mediante el comercio, pero garantizan la estabilidad en el futuro. Esto es ahorro real.

El ahorro está en tus manos. No pongas excusas. Coteja los pros y los contras de hacer algunos sacrificios hoy para que puedas tener una economía más sana y saludable el día de mañana. Aquí está. Tú eres la única persona que se puede dar libertad financiera.